Hay un deseo llamado Traición.
Hay una traición llamada Recompensa.
Hay una recompensa pensando en ti.
Hay un camino que al fin nos lleva a alguna parte, y un lugar que anhela tu Presencia.
67 ventanas se abrieron de par en par, de cabo a rabo, a lo alto y a lo ancho, de punta a punta, de sol a sol. De ellas fluyó una energía que llevaba mucho tiempo bramando, suplicando que la dejaran salir de ese infierno en donde ya no quedaba más espacio para ella, e irrumpió como un animal salvaje en medio de la selva; densa y reconcentrada al principio, limpia y ligera después. No había mucha gente que la mirara y solo una persona podía sentirla, captarla: era su dueña, su guía, el ser al que le pertenecía la presencia multicolor que formaba esa energía. Todo se estabilizó y ya nadie lloró por nada. La dama vagabunda por fin había sido orientada.
La chica del atardecer no tiene miedo a la belleza,
la observa, la contempla, la disfruta sin prisas respirándola…
Nadie como ella puede alcanzar tal grado de gozo mirando una puesta de sol.
Esta chica se queda hipnotizada, extasiada… se siente poética, elevada y conectada
mientras permite que la escena le colme las entrañas y le cale hasta los huesos.
La chica del atardecer soy yo en estado Zero,
puro, etéreo y sólido al mismo tiempo, llena de fuerza y divinidad,
reconciliada con el mundo, con la vida, con el universo, con la existencia…
con el ser.
Podría contemplar el atardecer por siempre, para siempre.
Conocí al niño cuando ya era un hombre,
cuando no quedaba ni rastro de su pelo dorado
y la alegría que exhibía en las fotos
solo era un anecdótico recuerdo.
Conocí al niño cuando era un hombre taciturno
de sentimentalismo desbordado y mirada observadora y cinematográfica
que pensaba en hacer películas.
Cuando conocí al niño que ya era un hombre
pensé que sería magnífico estar con un artista,
con un chico que llevase una vida diferente
y quien le interesase tanto la cultura como a mí,
pero por desgracia todo resultó un fiasco,
algo prometedor que parecía oro
pero que fue plátano.
Encuéntrame al atardecer
en lo alto del puente o sentada en un parque.
Búscame entre las sombras y las luces
teñidas de rojo y ámbar
que convierten el azul del cielo
en un infierno divino.
Nunca sabrás quién soy
si no contemplas semejante belleza conmigo.
Te esperaré al atardecer
preguntándome quién eres y dónde estás,
si eres una realidad o tan solo el deseo de mi mente
aquejada de esperanzas vanas
y un romanticismo obsoleto que no comprendo.
Salir a enfriar la mente, caminar hasta desgastar la energía, tener a la nada como única certeza.
Vagar con una ruta indefinida, intentar divisar algún tío guapo, saber que sólo tus ojos captan la belleza de un atardecer más.
Inundarte de belleza y sentirte subyugada por ello, tratar de reconciliarte con el tiempo, el mundo, tu ser profundo. Escuchar al pasar retazos de conversaciones.
Leer un graffiti en una pared, observar el horizonte y estremecer, asimilar lo poco que haya pasado durante la jornada y lo mucho que no ha pasado.
Configurar frases que al instante se desvanecen en tu mente, respirar aire casi helado, volver a casa y divagar sobre un cuaderno hasta que se agoten las palabras.
¿Os habéis sentido alguna vez completamente desorientados o
directamente perdidos en vuestra propia existencia?
How can I walk on the streets on fire?
How can I dream of a brand new day?
How many rules must be destroyed?
How many times I must be the same?
What kind of love could me make stroger?
What kina of way gonna be my way?
What is the name of my destination?
What is the thing whic makes anybody a Saint?
Feel the strokes around.
Feel the shadows around.
Feel the questions stand.
Doubts can´t be the strength.
Doubts can´t see the way.
Doubts are in my place.
Who wants the rivers where are cleaned the sinners?
Who wants to relieve the communion in hell?
Who can live without a reason?
Who can breath in a darkness cage?
Where live the verses written by poets?
Where lives the cure for the human pains?
Where is the heaven where the gods are laughing?
Where are the clouds for worlds in need of rain?