Buscaste un cataclismo que te salvara de la eternidad de no ser nadie, de recuerdos que deseabas olvidar, de promesas sin cumplir. Querías conquistar el cielo sin haber conquistado la tierra pero habiendo recorrido un infierno que jamás te condujo al paraíso. Pero lo cierto es que no podrías haber sostenido la gloria, que tu cabeza habría estallado como la de Kurt Cobain, que el éxito se hubiera convertido en una bala precisa en tu sesera.
Sé que son ideas macabras expresadas de forma poética, pero no podrás negarme la verdad envenenada que hay en ellas.
