PEQUEÑA HISTORIA DE UN TIBURÓN FELIZ

   (Para quien hace sin preguntas. Para quien consiente sin cuestionar. Para quien es feliz sin plantearse nada ocurra lo que ocurra. Para quienes no comprendemos esta actitud ante la vida)

Abrí las puertas para que todo entrase
pero solo una cosa lo hizo.
Justo en ese momento
mil palomas alzaron el vuelo y nació un tiburón;
era menudo y extraño
con cara de melón,
emitía sonidos raros
y me partía el corazón.
 
Nunca supieron su nombre
ni yo quise saber la razón,
acabó combatiendo en el Norte
como submarino observador.
 
Nadie supo jamás
sobre su extraña sumisión,
pero en ella creyeron ver
la fuerza de un gran valor.
 
Y el tiburón nunca dijo palabra,
ni dio guerra, ni creó placer,
tan solo se conformaba
con ser feliz haciendo su deber.
 

Cuando murió, alguien encontró escrito:
 
Vivo a mil millas de ti, en aguas frías y profundas en las que encuentro calor.
Fui menudo y extraño, sumiso y buen nadador.
Nada altera mi orden, ese es mi poder.
Siempre encontrarás mi destino en los actos de mi proceder.